- Una formación plural-maestros como Félix Mestres, Monje, Santasusagna, Labarta, Puigdengolas...-ha permitido a Teresa Vilarrubias encontrar un lenguaje propio que tiene la virtud de sumar enseñanzas y adentrarse, todavía -aventurándose en lo nuevo-en expresiones alejadas, por no decir contrarias, a las de las iniciales pautas que dictaron su hacer en el arte.
- Nacida en Chile, pronto vino a Barcelona, ciudad en la que viene residiendo y en la que tiene cumplida una larga y profesionalizada dedicación a la pintura y al dibujo -también a la realización de vitrales policromados-que le ha situado entre la élite de los artistas que vienen cultivando la sensibilidad dentro de la bidimensional creación plástica,
- Arte de crear imágenes, a través del color, de la tinta y de la cera, que Teresa Vilarrubias le vale para realizar una iconografía que tiene alcanzada, en las técnicas que cumple -sin esconder herencias y proclamando adivinaciones-una singular e inconfundible versión, Es así que el buen conocedor del arte puede advertir -rnásque influencias-inspiraciones recibidas-por admiradas tanto como por asimiladas-de las culturas aborígenes de su tierra natal; de los maestros del gran arte español especialmente de Goya; del impresionismo en su vertiente referida a la luz; de la abstracción en lo que concierne a la dicción hecha de trazos gestuales a los que da significado definidor; del expresionismo que procura contrastes y libertades al dramatizar temas que muy bien, en otras versiones,pudieran haber tenido una lírica representación; del poder, en definitiva, transfigurador que, como aportación personal, incorpora la artista a su escritura fuerte -siempre legible-y rotundamente plástica,
- Dicción que Teresa Vilarrubias, combinando la referencia y la interpretación -aquello que pertenece al modelo o motivo elegido y lo que, más intuitivamente, corresponde a la sensibilidad-, aplica, a la vez, con rigor estructural y libertad expresiva,
- De ahí que su obra -siempre con final figurativo-se mueva entre la realidad y un cierto desfoque que, lejos de restar imagen a la primera le suma, todavía, poder de identificación al revelarla investida de verdad y sugerencia; captada en su plenitud, en lo que es y en lo que su intérprete ha querido que sea. Logro, en el arte, que justifica la obra y a su realizador.
- Mérito que Teresa Vilarrubias, en su expresión, busca, encuentra y amplía, todavía, a través del color, materia que incorpora, a título de acento, sobre descripciones predominantemente oscuras y en las que si prevalecen los blancos es para que los contrastes abran espacios -profundidada
unos temas interpretados, casi siempre, en primer plano: rostros, figuras,
flores -también el mundo de las majas y de los toros-, que con temas portuarios y de interior conforman la precisa y personal iconografía de su pintura.
- También de sus tintas y ceras, Dibujos a los que si incorpora el color es a título subsidirario No así ocurre en su pintura: en ella, su presencia -rnás allá de los contrastes que aviva y proclama-viene a ser algo así como una luzque salpica mezclas, cumple definiciones, cubre espacios precisos; que se hace mancha, regala transparencias, sirve texturas y grosores-también adelgazada, descubre veladuras-e inventa matices y claroscuros: auxilios, todos ellos, de una técnica aprendida y gozada en su juego por la sensibilidad de una artista que incorpora, todavía, a su arte, el tan exclusivo don de la elegancia.
FRANCESC GALÍ
De "L'Associació Catalana de Crítics d'Art |