Teresa Vilarrubias

Critica

b

 

Lina Font. Artes Plásticas (Barcelona 1976)
  • Su evolución posterior al neoimpresionismo inicial, resultante de su formación académica, transcurrió por los caminos de la recreación de una realidad subjetiva, esquemática, de sensible expresividad que nada tiene que ver, -o poco-, con la objetividad referencial de sus primeras etapas, aunque se mantengan hoy algunas de las constantes de aquellas.
    Sus ensimismadas y evanescentes figuras de los últimos tiempos, nos evocan, en más de un caso, aquellas mujeres y tipos, aquel costumbrismo tan hispano que tanto le gustara pintar a Don Francisco, el gran sordo de Fuendetodos. Son majas de rostros semi-ocultos entre gasas y velos, de grandes ojos plenos de enigmas y nostalgias, son mujeres del pueblo que parecen andar en pos del magicismo de la bola de cristal o de las predicciones de la echadora de cartas, son tipos de la gitanería, niños con la mirada plena de ensoñación y escenas populares.
Marino Antequera. El Ideal (Granada 1976)
  • ... es notable cómo hace vibrar las luces y da transparencia a las sombras. Pintura entera, segura, con cualidades sobresalientes de factura y contenido subjetivo de gran hondura.
Francesc Galí. Mundo Diario (Barcelona 1976)
  • Expresión hecha a dos luces: como buscando -a la vez-el exterior y el interior de una figura -las flores de Vilarrubias tienen también su esenciaque no precisan de una dicción detallada para quedar completamente explicadas.
    Decir -explicación-que no por expresionista deja de tener sus momentos líricos: la fuerza del color, aplicado con manifiesta libertad gestual, no es óbice para que la ternura se adivine en los rostros o en los gestos apenas apuntados que los definen.
Rafael Santos Torroella. El Noticiero Universal (Barcelona 1980)
  • Teresa Vilarrubias se nos confirma como una de las pintoras catalanas más sobresalientes del siglo actual. Viene a ser, pese a que su dicción sea muy otra, como nuestra María Laurencin, con la cual comparte, en la interpretación de la figura y las facciones femeninas, la concentración en los ojos y la mirada -el resto del rostro queda apenas insinuado-, un tanto quizás como símbolo psicológico de la actitud, entre introvertida y expectante, de la mujer española.
Rafael Kyoga-Berliner. Guía del Arte (Barcelona 1991)
  • Una intensa verdad interior anima, estimula y, casi lo diría así, empuja a la pintora hacia un ambiguo clima, esencial y hondo, en el que la obra producida se afirma no ya como representación de algo -ni tan siquiera como referencia
    a algo-pero, eso sí, como plena realidad "noménica" en la acepción precisa en que entendía Kant al objeto de una intuición de fondo, non sensible casi, estrictamente intelectual.
loan Lluís Montané. Batik (Barcelona 1993)
  • ... desde sus inicios quiere renovar el arte pictórico, huyendo de los tópicos y de lo decorativo. En este sentido transforma sus orígenes académicos en obra primitivista, casi salvajemente matérica, como intentando mostrar la génesis expresiva de todo lo que nos rodea. Sus obras constituyen un grito elegante y sereno, pero directo y preciso.

Texto de Francesc Galí, Exposición 1991 Sala Rusiñol
Texto de Rafael Manzano, Exposición 1994 Caja Madrid
Galeria de Artistas Actuales © Roglan 2008