Teresa Vilarrubias

Critica

b

 

Alberto del Castillo. Diario de Barcelona (Barcelona 1946)
  • Pintura seria, ceñuda a veces, sombría casi en ocasiones, más varonil que femenina, va adquiriendo cuerpo y alma con su paleta terna a medida que transcurre el tiempo, pensando unas veces en el bagaje que el estudio le proporcionó y otras desprendiéndose de todo influjo ajeno a la propia inspiración.
J. Soler Poch. Revista Liceo (Barcelona 1962)
  • La elegancia, el señorío y alta distinción que personalmente la caracterizan, han templado una irrupción hacia las desenfadadas maneras en boga, para inclinarse a crear, insinuando formas, coordinando líneas y volúmenes, y para armonizar delicados cromatismos, dando con ello una manifestación de su obra muy propia, personalísima, original, que al analizarla se descubre la arquitectura, el andamiaje sólido de su formación académica, su irreductible dibujo, conjugando la línea armónica.
J.M. Lladó. Tele-Expres (Barcelona 1967)
  • Teresa Vilarrubias cultiva las técnicas de la cerámica, la tapicería y la vidriería artística. De entre sus obras, destacan unas creaciones de vidriería litúrgica que ha presentado en varias exposiciones. Podemos decir también que algunos de sus bocetos de obras de vidriería destinadas a decoración, fueron presentadas en la exposición del -Permanent Trade Center of Spain- en Nueva York.
Juan Cortés. La Vanguardia (Barcelona 1968)
  • En estas obras reitera el testimonio de su espíritu lírico y refinado, su delicado sentido de la armonía, amante de la reticencia, mas no de la confusión, y su fuerte temperamento de pintora, cuyo atributo principal es el color, que conduce siempre con aguzado instinto.
F. Garcia Gongora. Ideal (Almería 1975)
  • ... predominan los fondos oscuros de la noche cerrada del subconsciente que se entreabre con brochazos de luz para ofrecernos figuras en escorzo, abocetadas de ingenuidad y de misterio.
    Su manera, temperamental y personalísima, crea una imagi-nería enigmática y como embrujada de seres que huyen, se agrupan o se acercan a nosotros bajo las luces inéditas de un rayo imprevisible y con la indecisión estilizada y alucinante de los «fuegos fatuos».
Francisco R. Lao. Diario de Almería (Almería 1975)
  • ... sus configuraciones humanas parecen nacer de allá dentro de los extensos campos de su propio subconsciente.
    Sus mujeres navegan entre lo misterioso y lo enigmático.
    Son verdaderos perfiles de inquietud, el odio, la nobleza, la espiritualidad de lo religioso y lo ascético.
    A veces se muestran formas o entresoñados y bellos fantasmas envueltos en la niebla o el recuerdo.
    A veces son gallardas, espléndidas, rotundas, exuberantes de delicadeza y voluptuosidad. Otras, contritas como mártires o como místicas consumidas por la profunda vida interior, que ansían alcanzar las más altas metas del idealismo religioso.
    Sabe manejar los colores de forma tal que ni sobra un tono ni falta un claroscuro.
Cairo. La Voz de Almena (Almería 1975)
  • Los temas de toros, majas con mantilla, gitanas y procesiones pudieran dar la impresión de que nos hallamos ante un falso casticismo. Pero no. El inquietante y siempre sugestivo mundo de lo enigmático está sólo retomado para dar expresión a conceptos mucho más importantes como la proximidad y la comunicación humana. Aparecen familias agrupadas, fusionadas en bloques como si tuvieran conciencia de su desaparición. Vilarrubias investiga en ese espacio, en gran parte ya perdido, pero todavía identificable. Hay en esta artista cierto sabor solanesco que se patentiza en la constante utilización de los negros, pero para mí no es Solana ni Gaya su influencia más fuerte, sino el neorromanticismo expresionista de los pintores alemanes,
    trasvasado al mundo castizo y decadente de principio de siglo.
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